Ayto daganzo
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DOCUMENTO DEL MES DE AGOSTO, 2017

DOCUMENTO DEL MES Nº 15, AGOSTO 2017

TÍTULO

“Fé de fijación de un Edicto.”

Libro de actas de sesiones del Ayuntamiento de Daganzo, 1790-1791.”

FECHA Y SIGNATURA

Fondo Municipal, Daganzo, 1790. Sig. N/2293/4

 

COMENTARIO

En el documento que hoy presentamos el escribano del ayuntamiento certifica la publicación de un edicto. El edicto, como el bando, es un mandato o decreto del alcalde que dispone ciertas reglas en algún asunto. Normalmente el bando se diferencia de los edictos en su carácter solemne.

La palabra edicto viene del verbo latino edicere, que significa prevenir alguna cosa. Hasta el siglo XVIII equivalió con frecuencia a ley. Actualmente se reduce a un llamamiento o notificación de índole pública, hecha mediante escritos, y publicado en periódicos oficiales o de gran circulación, con objeto de citar tanto a personas inciertas como de domicilio desconocido.

El documento que nos ocupa, recoge un edicto de los alcaldes ordinarios Pedro de Bargas y Francisco Pérez Gasco, de 5 de febrero de 1791, en el que entre otras cuestiones trata de prevenir algunas costumbres, acordando una serie de prohibiciones.

Algunas de ellas están encaminadas a garantizar que los jornaleros cumplan con su trabajo.

“y el que no fuese a trabajar llamándole se le echará del pueblo por vago.”

Otras tratan de regular la vida nocturna del municipio, tanto en su horario como en las actividades de ocio que se realizaban durante el mismo.

“luego que sean las nueve y media de cada noche no paseen las calles del pueblo sin precisa necesidad ni los solteros anden en cuadrillas, bajo pena de tres días de prisión…”

El edicto también sirve de recordatorio de órdenes provenientes de la autoridad real y de las penas que se aplicaban por su incumplimiento.

“….bajo la pena de proceder a lo que mandan las Reales Ordenes que de esto tratan, que durante los divinos oficios no tengan juegos ni diversiones pues se prohíbe enteramente, como también en todo tiempo juegos de envite, suerte y azar y otros permitidos…, bajo pena impuesta en la Real Pragmática que de esto trata.”

Los edictos, como los bandos, nos informan de las costumbres y nos ayudan a comprender el modo de vida de la Daganzo de aquella época.

 

TRANSCRIPCIÓN

“Gabriel Esteban Fernández de Mayor. Escribano principal de número del Ayuntamiento de ésta villa de Daganzo de Arriba doy feé: que en este día he fijado en uno de los postes de las Casas de ayuntamiento, como sitio acostumbrado para ello un edicto del tenor siguiente,

“Hacemos saber a todas las personas, vecinos y residentes en ésta villa, que desde este día y en adelante luego que sean las nueve y media de cada noche no paseen las calles del pueblo sin precisa necesidad ni los solteros anden en cuadrillas, bajo pena de tres días de prisión, y tres ducados de multa por la primera vez y duplicado en las demás que quebrantasen, que a la misma hora de las nueve y media se cierren los abastos de puestos públicos, sin permitir en ellos pasada dicha hora persona alguna bajo la misma multa que se aplica a los pastores y personas que en ellos se hallasen y que dentro de las casas de dichos puestos no se permitan juegos, de día ni de noche bajo la misma pena, que ninguna persona jure el santo nombre de dios en vano, ni digan palabras deshonestas, bajo la pena de proceder a lo que mandan las reales órdenes que de esto tratan, que durante los divinos oficios no tengan juegos ni diversiones pues se prohíbe enteramente, como también en todo tiempo juegos de envite, suerte y azar y otros permitidos…, bajo pena impuesta en la Real Pragmática que de esto trata. Que todas las personas jornaleras del pueblo vayan a trabajar diariamente y donde les avisen para ello sin llevar más jornal que lo asignado por el ayuntamiento de esta villa, y es desde el día del Santo ángel de la guarda, hasta el día de San Andrés a tres reales cada un día y los cavadores sin comer a cuatro reales y una azumbre de vino y se advierte sea referido el trabajo de arar a los demás y el que no fuese a trabajar llamándole se le echará del pueblo por vago y para que no ignore su contenido mandamos fijar este en el sitio acostumbrado del que se ponga testimonio en el libro de acuerdos para que conste.

Daganzo de Arriba, febrero, cinco de mil setecientos noventa y uno. Don Pedro de Bargas. Francisco Pérez Gasco. Por su mandado. Gabriel Esteban Fernández de Mayor.”