| El utilizar únicamente senderos ya abiertos. No abrir nuevos
trazados campo a través. No conducir de modo agresivo ni derrapar
ni hacer arrastradas de rueda en senderos a trialeras, ya que haríamos
un daño irreparable al tapiz vegetal fomentando la erosión.
Nunca entréis a saco en curvas o tramos de senderos
sin visibilidad.
El circular siempre por caminos públicos. Respetar las indicaciones
que encontréis, las prohibiciones de paso a propiedades privadas
y otras limitaciones de acceso.
El intentar ceder siempre el paso a otros usuarios del sendero.
Hay que ser educado y saludar al resto de los excursionistas. Avisar
de nuestra presencia a los otros usuarios de los caminos. Reducir
la velocidad y adelantar por la izquierda, guardando al menos un
metro de separación con respecto a ellos. No adoptar actitudes
arrogantes o prepotentes impropias de un deportista.
El elegir caminos poco frecuentados por viandantes. Planificar
las excursiones evitando, en lo posible fechas en las que los caminos
estén muy concurridos. Existen miles de opciones, igual de
sugerentes además de los caminos utilizados habitualmente
por los senderistas.
El respetar a los animales. Ceder el paso a los jinetes ya que
los caballos suelen ser muy asustadizos. Parar ante la presencia
de un rebaño y atender las recomendaciones de los pastores.
El cerrar todas y cada una de las cancelas y puertas de ganado
que crucemos, los ganaderos lo agradecerán.
El no dejar envoltorios, cámaras de ruedas, parches ni ningún
otro tipo de basura. Recoger, si es posible, alguna lata o desperdicio
de los que encontréis en el campo, contribuyendo así
a dejar limpio nuestro entorno.
El olvidar por unas horas las prisas y agobios. Disfrutar del paisaje,
parar en las fuentes, sacar fotos, consultar los mapas, hablar con
otros caminantes o lugareños.
El utilizar el casco, los ruteros tampoco son inmunes a las caídas
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