Los
primeros antecedentes históricos de Daganzo de Arriba se
desconocen actualmente. El primer asentamiento de esta población
estaba ubicado en los márgenes del río de Torote,
en el mismo lugar donde está la ermita de Nuestra Señora
del Espino, en cuyo entorno se aprecian restos de edificaciones,
por donde discurría a su vez el antiguo camino de Talamanca,
vía de comunicaciones bastante importante en aquellos tiempos,
que a su vez comunicaba con Alcalá de Henares.
Los antecedentes del nombre de Daganzo,
también son desconocidos, sin que se sepa su procedencia.
Más tarde fue replobada por los cristianos en los finales
del siglo XII y primeros años del siglo XIII, a la vez que
los demás pueblos de la zona en los que incluimos a Alcalá
de Henares, deduciéndose, que el componente social de sus
habitantes, estaba formado por una fusión étnica compuesta
por musulmanes, judíos y los nuevos pobladores cristianos.
Por entonces se fundó el pueblo en el mismo lugar donde hoy
se encuentra, perdiendo importancia hasta su desaparición
definitiva, el primer asentimiento de población, a pesar
de que, los terrenos que circundan el primer poblado, tuvieron una
gran importancia económica para Daganzo, cuyos terrenos tienen
el nombre de Almazanejo.
En el siglo XV, concretamente en el año
1469, el rey castilla, don enrique IV, concedió a don Lorenzo
Suárez de Figueroa, el condado de Coruña, pequeño
pueblo existente en las riberas del Duero, a la vez que el Señorío
de Daganzo de Arriba, entre otros títulos, llevando anejos
los terrenos ya citados en el lugar del primer asentamiento de población.
Estos privilegios, fueron confirmados por los Reyes católicos
en el año 1480 a su hijo don Bernardino de Mendoza y Borbón,
II Conde de Coruña y Señor de Daganzo de Arriba.
Cuando se produjo un aumento de población,
y saneamiento de la economía agrícola de Daganzo de
Arriba, fue a partir del año 1542, al concederse por el III
Conde de Coruña y Señor de Daganzo don alonso Suárez
de Mendoza y Sotomayor, por medio de un censo enfitéutico,
la explotación agrícola y ganadera de los terrenos
del Señorío, llamados como antes se dice del almazanejo,
a favor del Concejo y Común de Vecinos de la mencionada villa,
los cuales quedaban obligados a pagar al titular del señorío
y sus sucesores, cuatrocientas fanegas de pan, trigo y cebada por
mitad, bueno limpio enjunto, de dar y tomar y ventiséis gallinas
vivas y buenas de dar y tomar.
El
Almazanejo, como ya llamaremos a estas tierras, fue repartido entre
los vecinos de Daganzo en parcelas de cinco fanegas de extendimiento
adjudicándose por sorteo, el cual tenía tiempo de
aprovechamiento de diez años, pagándose el importe
del censo en especie, siendo la fecha de pago el día 15 de
agosto de cada año.
Este sistema ha permanecido vigente hasta nuestros días,
con la única diferencia de la superficie de cada parcela,
al originarse aumento de población.
En el año 1978, siendo alcalde don
Julián Godín Ahijón, se procedió en
nombre del ayuntamiento y común de vecinos a redimir el censo
mediante la suma de 2.750.000 pesetas, que se pagaron a los actuales
herederos, quedando estas tierras del Censo del Almazanejo como
Bienes comunales, desde entonces el ayuntamiento de Daganzo, es
el propietario más importante del término municipal,
consiguiéndose con ello, hacer realidad una aspiración
que ha durado más de cuatro siglos, de que el pueblo, fuese
propietario del Almazanejo.
Hoy en día, se siguen aprovechando
la explotación agrícola del Almazanejo entre todos
los vecinos, como se venía haciendo desde la constitución
del Censo, habiendo quedado bien patente, que estas tierras han
representado una fuente de ingresos para los habitantes de Daganzo,
los cuales hasta hace pocos años vivían solamente
de la agricultura. La superficie del censo es de 478-01-86 Hs de
secano.
Actualmente, el pueblo de Daganzo sigue
otros derroteros, de los 700 habitantes de comienzos de los setenta,
se ha llegado en día de hoy a casi los 6.600 habitantes,
su economía principal, no es la agricultura, de la que viven
solamente contadas familias. a principios de los ochenta, al aumentarse
la población se construyó un grupo Escolar con capacidad
suficiente de los ocho niveles de Educación General Básica,
que lleva el nombre Don Ángel Berzal Fernández, del
que fue su promotor y alcalde, ocurriendo su fallecimiento, durante
el desempeño de su cargo..
El
Globo
Finalizando
el siglo XVIII, se produce un acontecimiento fortuito de nivel nacional
que afectó al pueblo de Daganzo de Arriba, al aterrizar dentro
de su termino municipal, el primer globo aerostático que
se lanzó al espacio en nuestro país, este acontecimiento
fue el siguiente:
En una tarde veraniega el día 12
de agosto de 1.792, en los jardines del Buen Retiro madrileño,
igualmente, con la asistencia de la Corte, presidida por sus soberanos
el Rey Carlos IV y su esposa Mª Luisa de Parma, se realizó
un segundo intento para la ascensión de dicho artefacto a
las alturas, esta vez tripulado por el diplomático italiano
Vicenzo Lunardi, después de haberlo intentado antes ya desde
Aranjuez por primera vez.
Soplaba
un vientecillo en dirección nordeste, que condujo el globo
a las inmediaciones del pueblo de Daganzo de Arriba, situado a unas
cinco leguas Madrid. Sus habitantes, sin quererlo, fueron los segundos
protagonistas de esta historia. Estarían en aquel momento
dedicados a sus tareas de recolección, cuando vieron en el
cielo, por encima de ellos un objeto desconocido, que perdía
altura. Su primer impulso debió de ser de verdadero pánico,
sin explicarse de que se trataba, después comprobaron que
no había ningún peligro.
Al extenderse la noticia, se encaminaron
al lugar donde tomó tierra el globo, situado a media legua
pequeña del pueblo.
Se tranquilizarían al ver que este
objeto desconocido, sólo tenía un tripulante, el que
trataría de calmar los ánimos, haciéndoles
ver que no existía ningún peligro para ellos.
Una vez tranquilizados, llevaron el globo
por medio de caballerías al pueblo y agasajaron al Sr. Lunardi,
con chocolate, los vecinos de Daganzo han tenido mucha afición
a este alimento, según noticia transmitida hasta nuestros
días. Este lugar se llama "El Globo".
Excavaciones
en la Necrópolis Visigoda de Daganzo
Esta
Necrópolis, fue encontrada de una forma totalmente fortuita,
un 11 de octubre de 1.929, cuando un carro cargado de semillas transitaba
por el camino que existe de la finca llamada "La Heredad"
a la actual carretera M-118, que va desde Alcalá de Henares
a Daganzo de Arriba.
Debido a las lluvias padecidas durante
siglos, y al uso de dicho camino, que bajó de nivel por causa
del transito, dejando al descubierto una losa de piedra. Con el
peso del carro se quebró, quedando a la vista una sepultura
de la que se ignoraba en aquel momento su procedencia.
Uno de los dueños de la finca de
donde procedía el carro llamado Don Saturio Fernández
Godín, natural y vecino que fue de esta villa de Daganzo,
en colaboración de Don José Pérez Barradas,
realizaron las averiguaciones necesarias sobre este descubrimiento,
que les llevó a la conclusión de que se trataba de
una sepultura visigoda.
La primera sepultura descubierta, al estar en el camino citado,
se encontraba entre las jurisdicciones de ambos pueblos, cuyo emplazamiento
exacto, ya empieza a desconocerse por las generaciones actuales.
La sepultura estaba formada por grandes
losas. En toda ellas aparecieron restos humanos en distinto estado
de conservación.
La situación geográfica de
estos yacimientos arqueológicos, se encuentran en el Valle
del río Torote y entre ambos términos de los Municipios
de Daganzo de Arriba y Alcalá de Henares, y en una loma intermedia
entre los ribazos del citado río.
En la misma finca de la Heredad, en el
lugar de Pierdecasas, situado en la vertiente izquierda del río,
y a poca distancia de la Necrópolis, aparecieron tres sepulturas
más antiguas, que las citadas, en el acantilado del río.
En toda esta zona, antes de llegar a la
carretera, aparecieron resto de muros gruesos de mortero y pavimento
de ladrillo, así como restos de construcciones y fragmentos
de tierra siguillata.
En estas excavaciones, fueron encontradas
treinta y cinco sepulturas en total. Lo que se puede destacar es,
que algunas de las sepulturas formaban panteones familiares. Las
sepulturas que aparecieron cercanas al camino, estaban muy someras
y conforme se descendía hacia el río, eran más
profundas, algunas a dos metros de la superficie del terreno. Había
cierta alineación en las sepulturas, sobre todo en los panteones.
Los objetos encontrados fueron bastantes
numerosos y variados, sortijas de oro formadas en aro de láminas
gruesas y lisas. Espadas, puñales, lanzas, cuchillos, tijeras
de distinto tamaño, objetos de toilette, pinzas, asas de
escudo y clavos. Vasijas de bronce de cerámica, así
como jarros de distintos tamaños.
La Necrópolis fue catalogada como
del siglo VII, a cuya época pertenecen también la
Necrópolis de Albelda de Iregua (Logroño), así
como la encontrada en Carpió de Tajo, según se desprende
de los objetos hallados.
Toda ellas pertenecen a la cultura visigoda.
Con este descubrimiento en el término municipal de Daganzo,
se puede deducir, que en el lugar de la Necrópolis y sus
cercanías, existió el primer asentamiento de población
de nuestro territorio, ya que las primeras poblaciones, se instalaron
en las márgenes de los ríos, teniendo en cuenta de
que el agua es imprescindible para la vida.
Según Don Cristóbal Vallahonrat,
que fue Subdirector General de Patrimonio de la Comunidad de Madrid,
el yacimiento de Daganzo de Arriba está perfectamente catalogado.
Se trata de una Necrópolis Mediana, en la que se encontraron
distintas piezas mezcladas con materiales de procedencia romana.
Las piezas más interesantes se encuentran
en el Museo Municipal de Madrid, una espada con incrustaciones de
plata y algunos objetos de ajuar. En el Museo Arqueológico
Nacional están depositados el resto de los objetos hallados.
Por la cercanía del pueblo de Daganzo
con la Necrópolis, teniendo en cuenta las circunstancias
que concurrieron en su descubrimiento, se ha considerado siempre
este yacimiento arqueológico como de su patrimonio, ya que
las personas que participaron en este hallazgo pertenecían
a esta vecindad.