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 No
se olvida Daganzo de la cultura, elemento de principal importancia
en nuestra sociedad, para este fin se creó la casa de la
cultura en octubre de 1986, edificio ubicado al borde del casco
antiguo, construido íntegramente en ladrillo y estructurado
en tres plantas y consta de una torre, la planta inferior sirve
de sala de exposiciones y cuenta con una pequeña biblioteca
y en la planta superior nos encontramos con el salón de actos.
La Casa de Cultura de Daganzo desde su inicio ha sido y es un lugar
de encuentro donde además de poder aprender alguna técnica
artística, lo importante es que se fomentan buenas relaciones
entre las personas, se comentan los problemas, se ayuda, se debate,
se proponen proyectos comunes, etc.
Una Casa de Cultura no es una Academia
tradicional, ni debe serlo; es un lugar de libertad, donde no es
lo más importante atenerse a un método rígido
de formación. Que al final de curso se haya aprendido más
o menos a pintar no es lo importante, hay que valorar mucho más
el avance en los conocimientos, en la participación colectiva,
en que crezcan los valores éticos, solidarios y democráticos
en las personas de distintas edades, que se fomenten los sentimientos,
que se conozcan el porqué un artista famoso creó una
obra, su época y problemáticas sociales.
A la Casa de la Cultura hay que desear ir, nadie debe ir obligado.
La disciplina de la enseñanza obligatoria no se debe reproducir
en las actividades de los distintos talleres. Los niños,
jóvenes y adultos deben de disfrutar con lo que hacen, avanzando
de manera natural sin sacrificios que produzcan rechazo.
Nuestra Casa de la Cultura está llena de gente. Eso es el
objetivo a cumplir. Llena de gente satisfecha, activa y contenta
con lo que realizan.
Se considera muy positivo el funcionamiento
de la Casa de la Cultura y eso obliga a superarse curso a curso,
mejorando lo que hay, proponiendo actividades nuevas, atendiendo
a las críticas, demandas y sugerencias de los usuarios.
Se celebra en ella exposiciones cada 15 días, se han aumentado
los cursos: contamos con dibujo y pintura, talla de madera, cerámica,
bailes de salón, corte y confección, manualidades,
técnicas de relajación, iniciación al masaje
y fotografía, éste último con un nivel iniciación
y otro avanzado. Como novedad: bolillos y pintura en seda. Son cursos
asequibles a cualquier bolsillo, ya que rondan entre los 9 y 25
euros al mes. Para que esto sea así el Ayuntamiento realiza
una subvención muy fuerte, puesto que hay que pagar a los
monitores, los materiales, las salas... Son muchos los vecinos que
se apuntan a estas actividades. Hay que agradecer a Rosa y a Silvia,
que trabajan en la Casa de la Cultura, la colaboración que
prestan porque sin ellas no podría salir todo esto adelante.
Pero al hablar de Daganzo debemos hacer
referencia a la literatura española, ya que Cervantes, el
príncipe de los ingenios, autor del Quijote de la mancha
escribió un entremés en el que inmortalizó
en nombre de Daganzo de Arriba, el entremés es una pieza
de poca extensión, de tema gracioso que solía ser
representado entre las jornadas (denominación antigua de
acto) de una comedia. En esta obra Cervantes se fijó en una
situación política local ocurrida en Daganzo que el
se encargó de satirizar, este entremés pone velada
burla en la invasión del terreno civil por el eclesiástico.
Cervantes eligió unos personajes reales de la villa de Daganzo
de Arriba, tomados tal cual eran, sin cambiar su personalidad.
El entremés fue representado por vez primera en nuestro pueblo
el 27 de abril de 1975 por el grupo artístico de la Universidad
laboral de Alcalá de Henares en la plaza de la Villa.
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