Para los amantes del arte
y la arquitectura, en esta localidad se encuentra una hermosa
ermita dedicada a la Virgen del Espino. La iglesia del pueblo
aún conserva una antigua torre mudéjar.
La
Plaza de la Villa articula a su alrededor los edificios más
emblemáticos del municipio. Su amplitud permite conjugar la
Iglesia Parroquial, el Ayuntamiento, la Plaza del Sol y viviendas
de marcado carácter histórico.
Saliendo hacia la Ronda, llamada hoy calle de la Constitución,
se encuentra la Plaza de Toros.
El emplazamiento del pueblo antiguo conserva el original trazado
de sus calles y plazas a lo que hay que añadir los actuales
jardines y parques que mejoran el entorno natural.
La
plaza
Es de destacar, en la estructura de este pueblo la plaza, remodelada
en 1991, de forma sensiblemente trapezoidal y situada en el antiguo
centro geográfico del pueblo. La mayor parte de la superfície
de la plaza se destina a uso peatonal, en una combinación entre
lo moderno y lo clásico y dentro de la plaza es de destacar
dos edificios fundamentales: la iglesia y el ayuntamiento.
El ayuntamiento con una fachada articulada por un pórtico
de dos plantas de cierto parecido con las plazas de los pueblos
castellanos, ennoblece en gran manera el centro de nuestra villa.
Fuente
de los cuatro caños
No se tiene constancia de la fecha exacta en que fue levantada,
pero los vecinos de Daganzo la sitúan desde tiempos inmemorables.
Esta fuente que era un antiguo abrevadero de ganado y animales de
labranza se encuentra ubicada en la plaza del mesón.
Tras el asfaltado de dicha plaza en 1986 también se procedió
a modificar esta fuente, se hizo respetando su estructura de aspecto
robusto y sobrio. Las aguas de esta fuente proceden de la zona llamada
Lugar de Cristo, donde actualmente se encuentra el polideportivo
municipal.
Iglesia
de la Asunción de nuestra señora (SIGLOS XV-XVII)
La iglesia de Daganzo de Arriba se encuentra bajo la advocación
de Nuestra Señora de la Asunción de la Virgen María,
y es el más valioso monumento de nuestra Villa. Está
ubicada en la Plaza de la Villa, situada en un promontorio elevado
que antaño fue el centro geográfico de Daganzo. Está
orientada en dirección Este Oeste, como la mayor parte de
los templos cristianos, quedando la cabecera en dirección
Este y los pies de la Iglesia al Oeste.
La
fecha de su edificación es muy antigua, de finales del siglo
XII o principios del XIII, ya que su base es mudéjar. Pero
ha tenido sucesivas reconstrucciones a lo largo del tiempo. Su interior
consta de tres naves con cuatro tramos separados por dos hiladas
de pilastras con arcos de medio punto; la nave central tiene bóveda
de cañón, mientras que las naves laterales constan
de bóvedas de arista separadas entre sí por arcos
de medio punto, todo ello está recubierto actualmente por
una capa de blanqueo.
A los pies de la iglesia, se sitúa la escalera de acceso
a la puerta del campanario de la torre, la cual es testigo de la
existencia de un coro con un bello órgano que lamentablemente
fue destruido. En la nave central, nos encontramos con un retablo
de grandes proporciones en el cual se encuentran la Virgen de la
Asunción. En la nave lateral izquierda, se encuentra una
pequeña capilla de forma cuadrangular dedicada al Cristo
de la Luz y, en la nave de la derecha, nos encontramos con la imagen
de Nuestra Señora del Espino.
El tesoro más valioso de la Iglesia es una gran custodia
hecha enteramente de plata de estilo barroco, que sólo se
saca al exterior para los ritos litúrgicos del C. Christi.
Ermita
del Espino
La Ermita de Nuestra Señora del Espino se sitúa a
4 kilómetros de la villa, en las tierras denominadas "El
Almazanejo" cerca del primer asentamiento de Daganzo de Arriba,
del que todavía se conservan algunos vestigios. Estas tierras
se sitúan muy cerca de los márgenes del río
Torote.
Construida casi en su totalidad en ladrillo, al exterior, nos
presenta seis contrafuertes a cada lado de ella, lo que le da un
aspecto robusto. Su interior, muy austero, muestra un solo cuerpo
con una bóveda reformada. En la cabecera nos presenta una
pequeña cúpula.
Hasta hace unos años la Ermita estuvo en un estado verdaderamente
deplorable, llegó a estar prácticamente derruida,
debido al mal estado de conservación.
La
situación actual de la Ermita del Espino se deben en buena
medida al buen proceder de los vecinos de la villa al ofrecerse
a trabajar los días festivos en su restauración.
Todos los años, según una antiquísima tradición,
el sábado de la segunda semana de Septiembre, los vecinos
de Daganzo acuden en romería a dicha Ermita y en sus cercanías
se degusta la tradicional caldereta de carne de toro.
De esta tradición de ir en romería nace la creación
del llamado Parque Municipal El Espino, el cual está condicionado
perfectamente para comidas campestres, acampadas y todo este tipo
de actividades. Este Parque que es muy reciente, ya que se finalizó
en 1987, tal y como indica la monumental piedra que está
situada en la entrada del mismo, cuyo peso es de ocho toneladas
y fue traída desde Cadalso de los Vidrios, por cesión
de este Ayuntamiento al de Daganzo.
Anfiteatro
Enrique Tierno Galván
Situado en la calle Príncipe Felipe nº 1, su estructura
respeta aquella que fue clásica en los edificios romanos
de los que recibe el nombre, favoreciendo de éste modo una
acústica que sólo se consigue con este tipo de planeamiento.
Pavimentado con baldosas de barro cocido, lo corona una cubierta
a dos aguas realizada con tejas curvas, en cuya parte interior presenta
vigas de madera, y es sostenida por vigas verticales del mismo material,
rematadas en su parte superior en forma de trípode y en la
inferior con un pié de hierro. Esta cubierta, sin embargo,
no cubre la totalidad del recinto, sino que siguiendo la tradición
de los anfiteatros clásicos, la zona del público queda
al aire libre.
Su escenario, de forma trapezoidal, también está
cubierto por un tejado. Este escenario alberga representaciones
de todo tipo.